El don de los dioses
Para los antiguos griegos, el olivo no era una planta corriente sino un don directo de los dioses. Esta creencia constituye la base del valor sagrado atribuido al aceite de oliva.
El concurso de Atenea y Poseidón
El mito más famoso narra el concurso entre la diosa Atenea y el dios del mar Poseidón por el patrocinio de la ciudad de Atenas.
- Poseidón golpeó el suelo con su tridente e hizo brotar un manantial de agua (un caballo en algunas versiones)
- Atenea plantó un olivo en la tierra
El pueblo consideró el olivo —que ofrecía luz, alimento, madera y aceite— más valioso. La ciudad tomó así el nombre de Atenea: Atenas. Este mito muestra cuán fundamental era el olivo para la civilización.
El aceite sagrado
En el mundo antiguo, el aceite de oliva:
- Alimentaba las lámparas sagradas de los templos
- Se frotaba en los cuerpos de los atletas
- Coronaba a los campeones olímpicos con ramas de olivo
- Se usaba para ungir a reyes y sacerdotes
La continuidad del legado
Este prestigio cultural se transmitió a lo largo de milenios. Aún hoy la rama de olivo simboliza la paz, y el aceite de oliva simboliza salud y abundancia.
Del mito a la mesa
Este líquido dorado, antaño considerado digno de los dioses, está hoy en la mesa de cada hogar.
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