El legado dorado de una isla
Creta es el corazón de la historia del aceite de oliva. El cultivo del olivo en esta isla se remonta a unos 5.000 años, a la Edad del Bronce. Aquí el aceite de oliva no es simplemente un alimento; es un valor en el centro de la economía, la religión y la vida cotidiana.
La civilización minoica y el aceite de oliva
La civilización minoica, que floreció en Creta hacia el año 2000 a.C., fue una de las primeras grandes culturas en producir aceite de oliva de forma sistemática. Las gigantescas tinajas de almacenamiento (pithoi) aún visibles en el Palacio de Cnosos muestran que allí se guardaban toneladas de aceite de oliva.
En aquella época, el aceite de oliva era:
- Un medio de comercio y riqueza
- Considerado sagrado en los ritos religiosos
- Utilizado para el alumbrado (lámparas) y el cuidado de la piel
- Registrado en tablillas en lineal B
Continuidad: una tradición ininterrumpida
Lo singular de Creta es que esta tradición ha continuado sin interrupción. Olivos milenarios siguen dando fruto, y el aceite se produce en la misma tierra con el conocimiento transmitido de generación en generación.
Creta hoy
Creta encabeza hoy el consumo de aceite de oliva per cápita en Europa; los isleños consumen una media de aproximadamente 20 litros al año. Este elevado consumo está estrechamente vinculado a la famosa longevidad de la isla.
El viaje del legado a Europa
Los productores modernos llevan este conocimiento ancestral a toda Europa combinándolo con la tecnología contemporánea de extracción en frío.
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